Como ya avanzábamos en Utrera al día el pasado viernes 18 de marzo con la llegada de la Ministra de Hacienda, María Jesús Montero a Utrera, cuando en la Casa Surga Montero anunció que Utrera recibiría un «dinero extra» gracias a un convenio especial por tener en su término municipal una base militar.

Dicha compensación económica fue anunciada por la Ministra tras mantener las reuniones pertinentes con el Alcalde de Utrera, explicando que el municipio se integrará en un convenio de cooperación para la Defensa entre España y EEUU, donde se recogen poblaciones «afectadas» por dicha cooperación.
Ese tipo de cuantías, cuya cantidad está todavía por concretar en el caso de Utrera, pretende «compensar a los Ayuntamientos que tienen una base cerca, como es la de Morón». Así, la localidad utrerana «recibirá parte de esa compensación», como ya ocurre con Arahal, Carmona y Morón de la Frontera.
El vigente convenio, suscrito con fecha 1 de diciembre de 1988 entre España y Estados Unidos, así como los protocolos de enmienda al mismo, concretan el ámbito de dicha cooperación en la existencia de las bases militares ubicadas en los municipios de Rota y Arahal. Para el establecimiento de los criterios de reparto se diferencia entre los municipios en los que se encuentran ubicadas las bases militares, que están directamente afectados por las mismas, de aquellos otros que, por ser colindantes con los anteriores, sufren una afectación menor.
En 2013 se cumplieron 60 años de la firma, el 26 de septiembre de 1953, de los llamados Pactos de Madrid, por los que se daba comienzo a las estrechas relaciones hispano-estadounidenses en materia de defensa. Relaciones estas que han evolucionado de manera fundamental a lo largo de estas décadas, en consonancia con los cambios experimentados por las sociedades española y estadounidense, así como por la sociedad internacional en su conjunto.
Los sucesivos convenios de 1963, 1970, 1976 y 1982 no fueron sino las etapas propias de una relación en el ámbito de la defensa tan estrecha como cambiante, condicionada por los imperativos geoestratégicos de EE.UU. y la búsqueda por parte de España de una relación más equilibrada y acorde con su creciente peso político, económico y social a nivel internacional.







