Varios vecinos con sus casas anexas al santuario de Nuestra Señora de Consolación se quejan de los constantes ruidos diurnos – y nocturnos- de jóvenes con ciclomotores acelerando en las calles residenciales y el continúo flujo de vehículos.
Sus quejas comenzaron cuando en 2018 se estrenó el nuevo Paseo de Consolación, que contaba con un diseño moderno y un carril para vehículos en doble sentido pero sin margen de aparcamiento, por lo que las calles residenciales se llenaron de vehículos extras que antes no existían porque estos estacionaban en el Paseo.
Pero rápidamente estas quejas se apagaron con la explicación de los vecinos de que no fueron tantos vehículos al final porque muchas viviendas cuentan con garaje o cochera privada y los dos parkings existentes a cada lado del Santuario ayudan a bajar la cantidad.
Ahora los vecinos van más allá y se quejan al Ayuntamiento por haber cerrado el paseo al tránsito de vehículos. Esto ha provocado que de lunes a domingo, aumentando los fines de semana, exista muchísimo flujo de circulación (especial queja a los jóvenes que se reúnen en verano en «los arquitos» del santuario y hacen carreras o van de un lado a otro con sus ciclomotores haciendo ruido al acelerar, según los vecinos «a propósito y con intención de molestar lo máximo posible»).
Este continúo tránsito de coches por zona residencial, que hasta ahora era conocida en el pueblo por ser un área muy tranquila de la localidad, ha alterado la paz de sus calles y los vecinos piden al alcalde que ponga remedio abriendo el Paseo de Consolación a circulación de vehículos para así descongestionar la zona residencial.







