Varias utreranas pasaron una “Noche de terror en Puro Latino Fest”

El pasado fin de semana se celebraba el Festival Puro Latino en el Puerto de Santa María, y varias utreranas se dispusieron a vivirlo desde dentro, y como decía su publicidad, estar en un “lugar privilegiado cerca de playa para pasar una noche inolvidable“, tras pagar 50 € y hacer los kilómetros que separan la localidad gaditana de nuestra ciudad, un error les hace pasar lo que ellas mismas denominan “una noche de terror en Puro Latino Fest”.

Quiero hablar de lo que nos pasó a mi y a mi amiga, y a muchas personas más, el sábado pasado en el famoso festival Puro Latino. Una verdadera vergüenza.

Antes de nada voy a empezar por lo bueno, porque es más corto y porque seguro que luego me olvido de mencionarlo. El cartel era impresionante (por eso acepté ir finalmente, a una semana del festival y sin saber muy bien en qué consistía, sí, lo sé, primer error), los artistas, que solo pude ver dos, se portaron genial y el ambiente de diez. El resto…de tralla, la peor organización que he visto en mi vida. Bueno, comienzo con los hechos.

Logo del festival del facebook de la organización

Tras una hora y media de camino, y pagar 50 euros de entrada, llegamos a las mediaciones del recinto, nos encontramos con nuestros amigos y a eso de las 7 y media de la tarde nos ponemos en la cola para entrar. Cientos de personas aglomeradas para ir pasando los controles, confusión, te pierdes del grupo, vuelves a encontrarte, quieres buscar un buen sitio, te situas, Estamos todos: empieza la fiesta. Suena Karol G después de un rato, subidón, descanso para ir al baño, quieres tomar el aire y unos amigos te dicen que están detrás, a la izquierda, vas hablando por el móvil con ellos, te van guiando, pasas una valla con alguien de seguridad que ni te mira, sigues a la gente por una especie de paseo. Tus amigos te dicen que vas en dirección contraria, te giras, vuelves a la valla: comienza una de las peores noches de nuestras vidas.

Cuando nos damos cuenta de que vamos mal, queremos volver a los baños, pero el de seguridad nos dice que no podemos pasar porque no tenemos pulsera de reacceso. Nuestra cara se queda blanca ¿Qué pulsera? Al parecer para entrar y salir deberíamos tener una pulsera que costaba la ridícula cifra de 5 euros, algo que habían anunciado en su cuenta de instagram y en la página web del evento, así como en dos cartulinas colocadas en uno de los controles por los que pasas con mil personas más al lado.

Vale, somos imbéciles, no sabemos leer cuando estamos preocupadas porque nadie nos aplaste, no hemos seguido a nadie en ninguna red social porque tenemos cosas imbéciles que hacer, como trabajar o estudiar, o simplemente no nos apetece ver doscientas fotos de años anteriores, y en el correo de las entradas compradas en otras plataformas no te dicen absolutamente nada de ninguna pulsera de reacceso. Nos preocupamos un poco, pero bueno, pagamos la pulsera y fin, tenemos nuestras entradas, nuestros correos de confirmación y nuestro DNI, no pasa nada…jajajajaja. Se rien de nosotras.

Le explicamos al buen hombre que no sabíamos ni que estábamos abandonando el recinto porque nadie nos ha parado ni dicho nada de ninguna pulsera, ni tampoco sabíamos nada de ninguna pulsera, que ahora mismo la pagamos y se acabó la historia. Se niega, dice que la pulsera solo se puede comprar dentro. Le decimos que nuestras amigas la compran y nos la acercan, le enseñamos la entrada, le enseñamos el correo. Le da igual. La pulsera solo se puede comprar dentro, una por persona y te la deben poner allí mismo. “Haced lo que queráis, llamad a la policía, pero aquí no volvéis a entrar”

Flipamos. Nos encontramos con 4 personas más en la misma situación, unimos fuerzas y vamos de una entrada a otra diciéndole lo mismo a varias personas de seguridad y staff, todos se lavan las manos y nos mandan de un sitio a otro, algunos de buenas formas, otros entre insultos. Nos tratan como delincuentes, da igual que le enseñes la entrada, te dicen que les esta intentando estafar, cuando aquí los únicos estafadores está claro quienes son.

Después de dos horas dando vueltas, recibiendo negativas, haciendo que nuestras amigas se salgan a la valla para intentar hablar con quien sea, de explicar una y otra vez que lo sentimos, que pagamos la pulsera y lo que haga falta que si lo hubiéramos sabido la compramos nada más llegar, que la próxima vez nos leeremos hasta la última letra pequeña…les da igual, no quieren oírte, no quieren ver tu entrada (a un chico se la rompieron en la cara).

Impotencia, desolación y ganas de llorar. Nos encontramos con más y más personas que les ha pasado lo mismo, distintas historias, al parecer habíamos muchos tontos reunidos en ese festival, ninguno sabía leer, ni ver, qué casualidad joe. El colmo de la noche ocurre cuando delante mía, mientras hablo por teléfono con una amiga del interior, veo que a 4 de los que estábamos intentando entrar les dejan pasar, me dirijo al de seguridad y le pregunto qué ocurre, ¿por qué ellos sí? Y me dice que me calle, me trata de forma degradante, me insulta con el compañero y me dice literalmente: “por mis cojones que no entráis aquí, llamad a la policía pero aquí mando yo y no te pongas chula que pa´ chulo yo”, Me agita las manos muy cerca de la cara y se da la vuelta a reírse con su amigo. Mi amiga ya no puede más, se pone a llorar, yo estoy alucinando demasiado para hacerlo y llamo a la policía.

Tras unas 4 llamadas a la policía, de dar vueltas intentando solucionarlo (a un segurata se le escapa decirnos que lo mejor es esperar a la policía y denunciar porque no nos van a dejar entrar, el aforo lo han superado y las órdenes están claras). Estupendo. A todo esto, el libro de reclamaciones sin aparecer y la carpa de incidencias inexistente.

No encontramos con 5 chic@s que también han llamado a la policía y están esperándola, les ha pasado lo mismo a 3, una pareja espera porque no les dejan comprar nada de comida (en la famosa web donde pone lo de la pulsera también pone que hay acceso a la zona de comida, bien, pues es mentira, solo pueden comer los de la entrada oro o platino o yo que sé, la cuestión es que no puedes meter comida y tampoco comprarla dentro si no has pagado 100 euros de entrada). La policía se toma su tiempo, cuando viene estamos en otra entrada así que les piden el libro a la organización se los enseñan y se van. Llamamos otra vez, nos dicen que acaban de estar, que el libro está en la entrada de la gasolinera, vamos, no hay libro. Volvemos a llamar, vuelve la polícia, aparece el libro.

Uno de los encargados intenta hacerle ver a la policía que estamos locos o algo, pero han recibido unas 30 llamadas y están un poco hartos, uno de ellos se aparta y me dirijo a él, le explico lo ocurrido, cómo nos han tratado y que por favor no se vaya porque cuando se de la vuelta la actitud del segurata va a cambiar por completo, como han hecho todos. Por fin alguien me cree, me dice que lo siente mucho, no puede hacer nada (joder tio, nadie puede hacer nada esta noche) pero al menos se encarga de que nos den hojas de reclamaciones a todos, le echa la bronca al organizador y levanta acta de lo ocurrido. No vamos a entrar.

Tras tres horas dando vueltas, tratándonos como ladrones, mofándose, humillándonos, engañándonos…conseguimos rellenar las hojas de reclamaciones delante de un staff que no tenía ni idea del proceso, al parecer el/la encargado/a no estaba. No nos explican nada, algo me huele mal y me pongo a leerme esas letras pequeñas de detrás (ahora sí sé leer) y descubro que debíamos quedarnos con la primera y tercera hoja, a la mierda los tres primeros en ponerla porque solo le han dado una copia. Ah!!!! se me olvidaba, la carpa que han habilitado es una mesa plegable en medio de la calle con un boli, para unas 20 personas que estebamos allí, y las que iban uniéndose cuando veían que por fin había “carpa” de incidencias. Una broma de mal gusto.

En resumen, tras pagar mi entrada, desplazarme hora y media, gastarme un dineral, etc etc. Por un fallo tonto, lo admito, la culpa es nuestra y de muuuuuuuuuuuchas personas más, me veo fuera sin pulsera, intento solucionarlo, mis amigas de dentro intentan solucionarlo. Tengo la entrada, tengo la confirmación, tengo el DNI y el dinero en la mano para la pulsera…pues nada, no hay pulsera de ninguna de las formas, me han tenido 3 horas dando vueltas recibiendo tratos degradantes y nos han jodido la noche y el finde. Me parece absurdo. Pero esto no es lo único que ocurrió esa noche.

Mientras esperábamos que nos dieran las hojas, un chico que había salido porque a su novia le pasó lo mismo que a nosotras, estaba muy indignado y nervioso, quizá demasiado nervioso, pero sin insultar a nadie, a uno de los de seguridad le molestó su actitud (que piel más blandita cuando quieren) y le dijo que se callara ya o le daba, literal eh, literal, “un gomazo”. Sin anestesia, le amenazó porra en mano delante de todos y se quedó tan pancho, Se encararon, la novia se pone en medio, una mujer de seguridad la quita porque ve que a su compañero le da igual que esté llorando pidiendo comprensión, aparecen diez más de seguridad, que se quedan mirando (madre mia, ¿dónde estaban todos ellos cuando salimos sin si quiera saberlo para decinos que comparamos la pulsera? En diez segundos diez staff allí y cien personas que no sabíamos leer sin nadie que nos leyera…las cosas de los aforos completos pero con más entradas vendidas) El de seguridad coge al chico por la camisa y lo intenta echar fuera de la cola, el chico resignado se va.

Por suerte, la pareja de policías me había hecho caso, no se habían ido, estaban esperando unos metros más allá, lo vieron todo y le dijeron al de seguridad que lo dejarán en paz, y que por supuesto que él también ponía la hoja de reclamaciones. El de seguridad se va maldiciendo a otro lado, el chico vuelve con su novia y el resto del grupo. Algo de justicia, aunque sea poquita.

Os podría contar mil cosas más de esa trágica noche, muchas historias de muchas personas que se sintieron engañadas, de lo mal que nos trataron, de las veces que me sentí estafada y tonta, de cómo lo que iba a ser una noche de música y fiesta con mis amigas acabó en llantos, dolor de cabeza y rabia, pero bueno, la reclamación está puesta, la policía tiene constancia de lo que ocurrió y yo solo quiero que de cara a futuras ediciones todo el mundo sepa lo que pasa en este festival. El cartel es impresionante, pero la organización carece de ética alguna.


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