El utrerano Manuel Durán, cantante y saetero, fue el responsable de realizar la Exaltación de la Saeta 2026 el pasado viernes 6 de marzo en la capilla de la Trinidad, a los pies del Cristo de los Afligidos y presentado por el delegado de fiestas mayores y amigo personal, Francisco Arjona, dentro del programa de actos de la XIII Exaltación de la Saeta que une Utrera con Écija, Málaga y Mairena del Alcor.

En la presentación del exaltador, su amigo Francisco Arjona dedicó unas palabras cargadas de emoción a Manuel Durán, a quien presentó desde una perspectiva personal. “Ahora os hablo desde el sentimiento de un amigo. Dejo el traje de delegado de fiestas mayores del Ayuntamiento y te hablo como el amigo”, señaló en su intervención.
Arjona destacó la dimensión humana del exaltador, asegurando que “hablar de Manuel, de mi Manuel, es hablar de una persona que ha sabido construir su vida sobre valores firmes y verdaderos”, definiéndolo como “un hombre profundamente humano, que entiende la vida desde la cercanía, la sencillez y la lealtad”. En su intervención también subrayó el valor de la amistad en la vida del protagonista de la exaltación. “Nuestra historia no se escribe solo con risas en feria o abrazos en buenos tiempos. Se ha forjado sobre todo en los malos, cuando el silencio pesaba y tú siempre estuviste ahí”, afirmó, añadiendo que “tu lealtad y tu nobleza son la mejor saeta que le has cantado nunca a la vida”.

El presentador puso además el acento en la importancia de la familia y la fe en la trayectoria personal de Durán, recordando especialmente la figura de su madre. “Las madres dejan una huella que no se borra nunca. Son raíz, sostén y luz”, expresó, señalando que en la forma de ser del exaltador “late con fuerza la enseñanza silenciosa y el amor inmenso de su madre”. Finalmente, Arjona aseguró que la exaltación quedaba en buenas manos: “La saeta no se exalta únicamente con palabras. La saeta se exalta con el alma. El atril es tuyo”, afirmó.
En su intervención como exaltador, Manuel Durán ofreció un discurso cargado de reflexión sobre el sentido espiritual y cultural de la saeta dentro de la Semana Santa. Desde el inicio quiso subrayar el carácter íntimo y profundo de este cante, afirmando que “en lugares como este, las palabras deben caminar despacio, porque aquí, antes que hablar, conviene escuchar el silencio que precede a la saeta, esa oración antigua que no se canta para lucirse, sino para decir lo que el alma no sabe explicar de otra manera”.
El exaltador también tuvo palabras de agradecimiento hacia quien lo presentó, Francisco Arjona, destacando la amistad que los une. “Recibo tu presentación con humildad, con gratitud y con el firme propósito de estar a la altura de lo que has expresado”, señaló.
Durante su intervención, Durán puso en valor el papel de la saeta como expresión de fe popular en Utrera, recordando que “la saeta no es espectáculo, es entrega; no es música, es verdad desnuda. Es el pueblo hablándole a su Dios sin intermediario”. En esa misma línea, afirmó que este cante forma parte esencial de la identidad de la ciudad: “en Utrera, donde el flamenco no es adorno sino raíz, la saeta tiene acento antiguo”. Durán dedicó también parte de su discurso a repasar la evolución histórica de la saeta y sus diferentes estilos en Andalucía, destacando la importancia de su transmisión generacional. En este sentido, quiso reconocer el papel de las escuelas de saetas como guardianas de esta tradición: “no hablamos únicamente de estilos musicales, hablamos de custodios de una forma de rezar que se transmite de generación en generación”.
Posteriormente, con las intervenciones del Cuarteto Bruma para amenizar el acto con música cofrade, rebotaron en las paredes de la capillas voces de José Sandoval por Utrera, José de la Mena por Mairena, Isabel Guerrero por Málaga y Manuel Gómez por Écija.







