El Viernes Santo en Utrera estuvo marcado por el fervor y los sones musicales dedicados al señor del Altozano de la Vera Cruz de Utrera y Nuestra Señora de los Dolores, la Hermandad más antigua recorría las calles de la ciudad en contraposición con el recogimiento, el silencio y la solemnidad de la Hermandad más joven, la Hermandad del Santo Crucifijo de los Milagros.

Acompañados musicalmente por la Banda de Cornetas y Tambores de la Veracruz de Utrera y la Asociación Musical de La Algaba para el paso de palio, la Hermandad franciscana de nuestra ciudad recorrió con su reconocido paso de misterio Nuestro Padre Jesús atado a la columna o coloquialmente el portaaviones, con éxito su estación de penitencia. Por detrás, su madre la Virgen de los Dolores lo seguía con devotos a sus pies hasta su recogida en el corazón en Utrera, en la capilla de San Francisco.

Algunos datos de interés que comparte la hermandad son: El palio bordado por las Hermanas Antúnez (adquirido en 1922 a la Hermandad del Cachorro de Sevilla) y manto de terciopelo negro bordado por Juan Manuel Rodríguez Ojeda en 1923. La orfebrería del paso de palio es de Talleres Villareal.
Paralelamente, desde la puerta del Sol de la Parroquia de Santa María partió la estación de penitencia de la hermandad más joven, con casi 20 años de antigüedad (fundada en 2007) con el Santo Crucifijo de los Milagros, de autor anónimo del siglo XVI y María Santísima de la Concepción a sus pies en el paso. Con nazarenos ataviados de riguroso negro en su túnica de cola, ceñida a la cintura con cinturón de abacá amarillo y recogida sobre el brazo, antifaz y sandalias negras.
El silencio y el olor a incienso eran los protagonistas para esta Hermandad sobria y diligente. Acompañaba el Coro de Profundis, además de las voces de Sofía Fernández y Consolación García son sus saetas al enfilar ya la calle Padre Miguel Román a punto de recogerse.







