Cómo prevenir los golpes de calor en las mascotas durante los peores días del verano

26/06/2026

Al no poseer el mismo sistema de sudoración que los seres humanos, estos animales se encuentran expuestos a un riesgo elevado de sobrecalentamiento rápido, por lo que se insta a los cuidadores a adoptar pautas de protección activa basadas en la provisión constante de espacios frescos con sombra y la disponibilidad permanente de agua limpia y fresca. Entre las principales medidas preventivas orientadas al bienestar de las mascotas se detalla la planificación de los paseos, recomendando evitar las salidas a la vía pública en la franja horaria comprendida entre las 11:00 y las 18:00 horas.

Asimismo, se aconseja vigilar el contacto con superficies calientes, como el asfalto o la arena de las playas, debido a que pueden provocar quemaduras en las patas e incrementar de forma drástica la temperatura corporal del animal. Los especialistas insisten además en la prohibición de dejar a los animales en el interior de vehículos estacionados, advirtiendo de que el incremento térmico en el habitáculo puede llegar a resultar mortal en cuestión de minutos.

La guía médica identifica como síntomas inequívocos de un golpe de calor el jadeo excesivo acompañado de dificultad para respirar, encías de un color rojo intenso, salivación desmedida, signos de debilidad, mareos o tambaleo, así como episodios de vómitos, diarrea, colapso o pérdida de conciencia. Cabe recordar que la temperatura corporal normal de un canino oscila entre los 38°C y los 39°C, por lo que cualquier registro que supere los 40°C debe ser catalogado inmediatamente como una situación de urgencia médica.

Ante la sospecha de que un animal esté sufriendo este cuadro clínico, el protocolo de actuación inmediata prescribe trasladarlo con urgencia a un lugar fresco, ofrecerle agua fresca en pequeñas cantidades sin forzarlo y humedecer su cuerpo con agua fresca —nunca helada—, incidiendo especialmente en zonas críticas como las patas, las axilas y las ingles. Finalmente, se remarca la necesidad de contactar urgentemente con un profesional veterinario o acudir de forma directa a un centro de urgencias para asegurar la atención médica correspondiente.

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