Una Plaza del Altozano abarrotada de rojo y amarillo celebraba con euforia la victoria de la selección española la noche de este martes 14 de julio. Los utreranos vivieron con alegría en una pantalla de 8 metros instalada por el consistorio la victoria de España sobre Francia con un marcador 0-2 que dejó momentos de pitidos, saltos, gritos y felicidad, pero también tensión, nervios y puños cerrados a la espera de los 97 minutos de partido reglamentario que clasificaron a España para una final de mundial 16 años después.


La selección española de fútbol ha vuelto a hacer historia en el Estadio Dallas de Texas. Con una demostración soberbia de trabajo en equipo, control del balón y solidez defensiva, los hombres de Luis de la Fuente dominaron a Francia de principio a fin, logrando un billete directo a la gran final del torneo. El encuentro comenzó con Francia intentando meter miedo al espacio con la tremenda velocidad de sus atacantes, liderados por Kylian Mbappé y Ousmane Dembélé. Sin embargo, los españoles supieron manejar el balón en el centro del campo con templanza, tanteando el terreno con cuidado desde el inicio del encuentro.

Tras una gran incursión de la delantera española en el minuto 22 de partido, el conjunto francés cometió penalti. Mikel Oyarzabal no falló desde los once metros con un remate cruzado que batió a Mike Maignan. Con este tanto, Oyarzabal sumó su quinto gol en este campeonato.
Las cosas se complicaron aún más para los franceses cuando el central William Saliba tuvo que retirarse del terreno de juego lesionado en el minuto 29. Tras el descanso, España continuó con su buen juego y saber hacer tanto en defensa como ataque, llegando el segundo gol en el minuto 58 gracias al pie de Pedro Porro.
Con este rotundo triunfo, España disputará la segunda final del Mundial de su historia. Ya solo nos queda esperar el partido decisivo del domingo, que se jugará en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, contra el ganador del enfrentamiento entre Inglaterra y Argentina de hoy. Utrera lo vivió intensamente y con el corazón acelerado, replicando las emociones del verano del 2010.







