La gestión de las obras de transformación de La Vereda se ha convertido, según la oposición socialista, en el principal exponente del caos y la parálisis que sufre el Ayuntamiento de Utrera. El PSOE de Utrera ha lamentado que un proyecto clave y estratégico para el futuro de la ciudad haya terminado por transformarse en el símbolo del bloqueo del gobierno del Partido Popular liderado por Francisco Jiménez. Según exponen los socialistas basándose en la documentación oficial de la propia administración local, la realidad que ya padecen los vecinos de la zona se traduce en tres años de obras completamente paralizadas, la pérdida definitiva de una importante subvención europea y un nuevo proceso de licitación fallido.

El origen de este revés financiero e institucional se remonta al vencimiento de los plazos obligatorios para la ejecución de los fondos comunitarios. Desde el grupo socialista han recordado que la actuación contaba con una financiación europea de 1,9 millones de euros, cuyo límite de ejecución estaba fijado para el pasado 31 de diciembre de 2025. Sin embargo, argumentan que el ejecutivo municipal no fue capaz de cumplir con el calendario previsto y cometió el error de solicitar la ampliación del plazo el 4 de febrero de 2026, cuando el margen legal ya había expirado, un descuido que califican de «demoledor» y que a su juicio demuestra una preocupante dejadez al dejarse perder una de las mayores inversiones de la historia reciente de Utrera por una evidente falta de gestión.

La situación resulta especialmente polémica si se tiene en cuenta que el proyecto de La Vereda fue aprobado en su día por la unanimidad de toda la corporación municipal, incluido el actual alcalde, con el objetivo de acometer una reforma integral de la principal arteria de la localidad. Los trabajos comenzaron en 2023 bajo el anterior mandato socialista con un plazo de ejecución de quince meses, pero quedaron suspendidos poco después del relevo en el gobierno local. Los socialistas critican que, desde ese momento, los residentes y comerciantes han tenido que soportar años de molestias, inseguridad y un progresivo deterioro urbano, mientras el equipo de Francisco Jiménez cambiaba constantemente de versión, pasando de anunciar la cancelación del proyecto a asegurar que la ayuda europea estaba plenamente garantizada.
Lejos de encauzar el problema, el último intento del gobierno municipal por reactivar las obras ha agravado la crisis según la versión de la oposición. La nueva licitación para el proyecto reformado, que fue dividida en tres lotes diferenciados, ha concluido con un resultado contundente en las actas oficiales de contratación al quedar los dos primeros lotes completamente desiertos por falta de empresas interesadas, mientras que el tercero solo ha registrado una única oferta. Desde el PSOE señalan que este fracaso comercial evidencia que el diseño actual carece de credibilidad y atractivo para el sector empresarial, presentándose como un plan descafeinado que no ofrece soluciones reales.
Con este escenario sobre la mesa, los socialistas consideran que Utrera ha dejado pasar una oportunidad histórica de transformación urbana que inicialmente superaba los 2,5 millones de euros de inversión global, dejando como único balance actual una avenida principal degradada y la pérdida de una cuantiosa financiación pública. El PSOE concluye que este episodio no es un hecho aislado, sino el reflejo de un modelo de gobierno instalado en la improvisación y la parálisis, que mantiene los servicios públicos en deterioro y frena el avance de la ciudad en comparación con otros municipios del entorno, reafirmando por ello su compromiso con el modelo de desarrollo que logró diseñar y financiar este proyecto en su origen y reclamando la necesidad de recuperar la ambición y la capacidad de gestión perdidas.







